Cuando comenzamos con el proyecto CAS, me sentía muy nerviosa porque no sabía cómo íbamos a lograrlo debido a la situación de la pandemia por la cual estábamos pasando. Por mi mente solo pasaba la idea de si íbamos a logarlo o no. Cuando pensamos en nuestro proyecto, solo esperábamos que las personas lograran abrir sus corazones y donar productos para donarlos en la organización. Además, esa no fue la única preocupación que pasaba por mi mente, porque al inicio no teníamos idea de a cuál organización mandar los alimento y los productos, hasta que la profe nos ayudó recomendándonos algunas organizaciones diferentes que se encargan de estas recolectas para donar a familias con necesidades y fue como decidimos colaborar con la organización ¨Un Corazón Samaritano¨. El padre que nos ayudo con toda la organización para la recolecta de los víveres era una persona muy amable y muy colaborador porque después de que los productos fueron entregados él nos proporcionaba imágenes para evidenciar que los productos estaban siendo entregados, lo cual fue un acto muy lindo de su parte ya que él sabía que era para un proyecto y lo hizo porque él deseaba ayudarnos. Y al final, todo salió muy bien, logramos terminar y realizar el proyecto como nos lo habíamos imaginado, las personas donaron bastantes productos para entregar y una gran variedad de ellos.


Cuando concluimos por completo con el proyecto y fui a dejar los productos a la organización me sentí muy bien porque sabia que cada bolsa de arroz, frijoles, etc., iba a ir a una familia que en verdad lo necesitara y me hizo sentir como una mejor persona y me hizo querer seguir realizando actividades como estas. Ya que luego de ver a todas las familias felices me lleno como persona.


